
Un accesorio, aunque se lleva sobre el cuerpo o en la mano, es un objeto completamente independiente del usuario. Esta importante prolongación de la silueta humana se presenta bajo muchas formas diversas, entre ellas las más importantes estas cuatro categorías: los bolsos, el calzado, la joyería y la sombrerería. Sin lugar a dudas, los accesorios se inventaron para preservar la vida o para hacerla más fácil; así, la invención del bolso permitió transportar comida de un lugar a otro, mientras que el calzado se creó para envolver y proteger los pies en la actividad laboral. Sin embargo, los accesorios también se idearon para mostrar la magnificencia del usuario; así, los sombreros profusamente decorados son un símbolo de estatus, mientras que, a menudo, las joyas se exhiben como muestra de riqueza. En la actualidad, la necesidad de preservar la vida y el deseo de ostentación siguen siendo el motor del éxito de los accesorios; por tanto, el diseño de accesorios mantiene el equilibrio entre los requisitos prácticos y las cuestiones estéticas. Progresivamente, el accesorio se ha convertido en un artículo esencial y en el último grito en moda que reclama la atención tanto del usuario como del observador.
Originalmente considerados artesanos, los diseñadores de accesorios han evolucionado hasta liderar el estilo del siglo XXI. Al hallarse a la vanguardia de la industria de la moda, resulta capital que los diseñadores de accesorios posean unos conocimientos sólidos de los principales productos de los que derivan los demás estilos. Este capítulo trata de los estilos clave que existen en cada categoría y analiza los detalles de los principales componentes que conforman cada tipología de accesorio. El bolso, que a lo largo de la historia ha sido un accesorio predominantemente masculino, ha trascendido sus modestos orígenes y, en la actualidad, su evolución lo sitúa como un accesorio esencial e indispensable para la mujer. La mayoría de los bolsos están formados, básicamente, por piezas de cuero o tela cosidas entre sí, con fornituras o elementos añadidos que los convierten en un accesorio funcional. No obstante, el diseño de bolsos se ha complicado cada vez más, ya que, en un mercado altamente competitivo, los diseñadores se esfuerzan por marcar las diferencias entre su trabajo y el de los demás y, hoy en día, emplean muchos más componentes y logotipos que en el pasado.
La evolución histórica del bolso
Estas pequeñas bolsas bordadas estaban realizadas con esmero, ya que la creación de bellas manualidades constituía una parcela importante de la vida doméstica femenina. Sin embargo, con el paso del tiempo, las labores de costura cayeron en desuso y fueron reemplazadas por otro tipo de artículos. Los albores del siglo xx fueron testigo de una transformación radical de las modas. Al imponerse una indumentaria de silueta más esbelta surgió el dilema de cómo transportar los objetos que, con anterioridad, cabían holgadamente en mangas y bolsillos. Debido al declive del uso cotidiano del bolso masculino, el estilo de los bolsos diseñados para hombres experimentó escasos avances durante el pasado siglo; sin embargo, las andróginas bolsas deportivas, mochilas y bolsas de cartero siguen siendo de uso habitual. Este capítulo se centrará ahora en tres modelos clave de los que derivan la mayoría de los estilos de bolsos: el bolso con boquilla o bastidor, el bolso con fuelle y la cartera.
El bolso con boquilla o bastidor
El diseño, el estilo y la forma de estos bolsos suelen ser complejos, y esto se da porque el diseñador debe trabajar partiendo de las restricciones impuestas por las fornituras y la estructura dada. El bolso con bastidor requiere que esta fornitura sea tan fuerte como para sostener el contenido del mismo y posea un cierre que ajuste con precisión.
El bolso con fuelle
A partir de la década de 1840, las facilidades crecientes para viajar alteraron radicalmente el diseño de bolsos y estos aumentaron su tamaño para permitir al viajero llevar consigo alrededor del mundo un número creciente de objetos. Eran unos bolsos más maleables, diseñados para facilitar su manipulación, con un alojamiento interior más versátil. Desde entonces, el bolso con fuelle se ha convertido en un modelo muy popular, pues su flexibilidad y su morfología expandible hacen que se adapte de manera óptima al estilo de vida de la mujer moderna. La forma de este bolso está definida por el corte de las piezas, del escudete y de la base.
La cartera
La cartera puede considerarse uno de los primeros modelos de bolso, un bolso básico. Evolucionó a partir de la limosnera, que era una sencilla bolsa utilizada a modo de bolsillo durante los siglos XVIII y XIX. Se realizaba en seda y, a menudo, con malla, abalorios y brocados; presentaba un cordón alrededor del cuello que, al ser tensado, cerraba la limosnera y protegía su contenido. En las versiones más básicas de cartera, las piezas laterales se cosen entre sí por el revés y de esta forma quedan ocultas del derecho. Al tratarse del tipo de bolso más versátil, puede llevarse con una correa, corta o larga, o bien con un asa.