La Segunda Guerra Mundial y la moda

Muchos salones de alta costura se vieron obligados a cerrar y los pocos que quedaron pronto sufrieron la escasez de material y la desaparición de clientes. Esta industria se encontraba bajo gran presión en París y Lucien Lelong, presidente de la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne, realizó ingentes esfuerzos para mantener el statu quo de la moda parisina durante la ocupación alemana. Esta orden regulaba la cantidad de tejido que podía utilizar la confección textil, así que, por ejemplo, no se podían utilizar más de cuatro metros de material para un abrigo. Eran necesarios cupones para comprar rayón, que era uno de los pocos materiales disponibles durante ese período. Muchas personas tenían que conformarse haciendo algunos arreglos a las prendas que ya poseían. En Inglaterra, la Junta de Comercio Británica encargó a la Incorporated Socicty of London Fashion Designers que creara una gama de prendas prototipo que se ajustaran a los requerimientos del Utility Clothing Scheme, obligatorio desde 1941. Se seleccionaron 32 tipos de prendas “Utility” diseñadas por Edward Molyneux, Hardy Amies y Norman Hartnell, entre otros, que fueron producidas en masa. Estados Unidos entró en guerra en 1941 y al año siguiente la Junta de Producción de Guerra americana emitió la General Limitation Order L-85, que regulaba la indumentaria con precisión, haciendo hincapié en la conservación de material; se fomentó la falda recta y lista, sin pliegues, y la de tipo acampanado quedó totalmente prohibida.

Con la atención mundial puesta en todo lo que hacía referencia al servicio militar y la defensa nacional, fue surgiendo un interés por la moda militar. La imagen de la época comprendía trajes sastre estilo uniforme y chaquetas con hombros rectos y hombreras, una cintura pronunciada con cinturón y grandes y versátiles bolsillos. Aunque Estados Unidos tenía su propia alta costura, hasta aquel momento había dependido de los perisinos para la ropa elegante y de calidad. Pero el campo en el que iba a dejar su primera huella no fue sino el de la ropa informal de uso cotidiano y las prendas de confección. A partir de los años treinta, el estilo informal rápidamente californiano, así como la imagen del estilo de vida de Noca York y de los campus universitarios empezaron a llamar la atención. Respaldada por una pujante avanzadilla de diseñadores americanos de estilo similar, la base del estilo americano, que tenía como objetivo la belleza funcional, quedó implantada.

La alta costura empezó de nuevo a exhibir sus colecciones, y nuevos diseñadores como Jacques Futh y Pierre Balmain hicieron su aparición. En 1945, la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne proyectó el -Thrire de L Mode”, una exposición de maniquíes en miniatura, de setenta centímetros de altura, vestidos con trajes de alta costura procedentes de las nuevas colecciones. La silueta en forma de “S” fue muy popular hacia el año 190o. Para conseguir una línea vaporosa, se utilizaban materiales livianos y suaves como el chiffon y la seda charmeuse. El constreñimiento severo del cuerpo por el efecto del corsé alcanzó su cumbre en esta época, y eso más adelante llevó a la búsqueda de un nuevo estilo que dio como resultado la liberación del corsé. Estos vestidos son característicos de la belle époque. El elegante modelo de la izquierda, con adornos aplicados, es un estilo característico de Doucet. A medida que fueron aumentando de tamaño se empezaron a utilizar plumas en abundancia. Se pusieron de moda los sombreros decorados con pájaros disecados, lo que llevó a algunas especies de bello plumaje a estar en peligro de extinción. De esta costumbre surgió un coro de protestas públicas y en Estados Unidos se dictaron una serie de regulaciones que prohibían la caza, importación y venta de pájaros silvestres. El encaje de Irlanda se hacía a mano, a ganchillo. Se dice que tenía su origen en un complicado encaje italiano de punto de aguja del siglo XVII. A partir del siglo XIX Irlanda fue la principal productora de este encaje, en su mayor parte confeccionado en conventos del sur del país. Se hizo popular en las primeras décadas del siglo XX y su producción se extendió a otros países. Este vestido fue tejido para adaptarse a la silueta en forma de “S”, y los motivos de insectos y plantas fueron diseñados de forma tridimensional. El vestido es representativo del Modernismo, caracterizado por formas curvilíneas y orgánicas. A principios del siglo XX, el cuerpo femenino estaba muy comprimido por el corsé y debía adaptarse a la silueta artificial en forma de “S” del vestido, que realzaba el busto y las caderas y estrechaba al máximo la cintura. Poiret presentó el vestido sin corsé en el año 1906, aunque las mujeres no se liberaron totalmente de esta prenda hasta después de la Primera Guerra Mundial. Los corsés que se observan en estas páginas se mantienen tiesos gracias a una larga varilla de acero vertical en la parte delantera, que a su vez dispone de una serie de varillas rígidas por todo su alrededor. Estos refuerzos eran necesarios para comprimir el abdomen y realzar las caderas.