
Madeleine Vionnet creó sus propios métodos para realzar al máximo la belleza del cuerpo femenino. Este vestido de línea recta es un buen ejemplo de sus primeras creaciones. El fleco de seda, que se balancea con el movimiento de la persona que lleva el vestido, sirve de adorno y le confiere peso a la prenda. Más tarde, el corte en diagonal del tejido cuadrado desembocó en la innovadora técnica del “corte al bies”. En sus dibujos queda demostrada la influencia del arte japonés y los nuevos estilos artísticos de principios del siglo XX, como el cubismo y el futurismo. Creó su teoría del diseño basándose en las formas geométricas. El exotismo de los años veinte estuvo influido por las numerosas culturas que habían llegado a Europa occidental: el orientalismo que había continuado desde la década de 1910, un estilo egipcio espoleado por el descubrimiento de la tumba de Tutankhamon (1922) y la fantasía mejicana influida por el arte azteca. Es fácil discernir las influencias exóticas en la moda de la época. En 1924, Vionnet introdujo un diseño inspirado en la Grecia clásica; este vestido (a la izquierda) está bordado con hilo de oro mediante una técnica similar, pero representa un motivo geométrico egipcio.
Mientras Chanel y otros diseñadores creaban vestidos de estilo vanguardista, Lanvin había seguido con sus elegantes y sofisticadas robes de style, desde la década de 1910 hasta los años veinte. Algo característico de sus diseños era una falda ondulante y unos espléndidos adornos de estilo romántico, con aplicaciones de encaje y bordados. La respuesta fue favorable por parte de aquellas mujeres, más conservadoras, que no se sentían identificadas con el moderno estilo “a lo chico” que estaba en boga en esa nueva era. Este clásico vestido robe de style muestra el estilo exótico de los años veinte, con un motivo geométrico azteca realizado con materiales plateados y metálicos. Los vestidos llevaban aplicaciones de pintorescos diseños en los años veinte, mientras que la prenda en sí tenía mantenía una línea sencilla. La fotografía de abajo, que muestra el abrigo de estas páginas, apareció en la revista Fémina en el año 1923. El título de “mandarín” era el que recibía un alto dignatario chino. El kimono japonés fue copiado, adaptado y finalmente asimilado por la indumentaria occidental. A la izquierda, un ejemplo de un abrigo de manga larga inspirado en un kimono japonés. Como decoración de la superficie lleva una aplicación de un dibujo estampado mediante la técnica de estarcido. También se puede ver la influencia del diseño japonés en el abrigo de la derecha: los motivos bordados, el cuello acolchado al estilo kimono y la parte posterior ablusada.
No lleva etiqueta, pero su perfecta forma y compleja decoración sugieren que probablemente fue confeccionado por una maison parisina de categoría. Creía que era importante mantener un contacto estrecho con los jóvenes artistas, a los cuales patrocinaba con generosidad. Raoul Dufy empezó su carrera como diseñador textil gracias a sus colaboraciones con Poiret, y se convirtió en un precursor de los diseños textiles realizados por artistas. Dufy creó este tejido en el año 1925, basándose en su tabla pintada Amphititre, para Bianchini Férier de Lyon, y Poiret lo utilizó para confeccionar esta capa. También vendía tejidos de Liberty y piezas de Fortuny, y fruto de la influencia de estos dos, Babani creó sus propios productos. A partir de los años veinte, causaron furor los nuevos tipos de música bailable, como el tango y el charlestón. Se hicieron populares los vestidos hechos con materiales que mostraban todo su efecto con el movimiento del baile, como las lentejuelas y los flecos.
El art déco tenía como objetivo hallar la armonía entre el arte y la industria. Aunque los diseñadores de este estilo admiraban las novedades tecnológicas, tendían a ignorar los métodos modernos de producción. Una de las características del estilo art déco era la necesidad de una notable labor artesanal para producir cada objeto. Los guantes, así como el largo de la falda volvió a subir hasta la rodilla y los zapatos adquirieron un papel importante en la moda de los años veinte. Debido a esta tendencia, los diseñadores de calzado, que trabajaban independientemente de los clásicos artesanos, adquirieron mayor relevancia. Perugia se ganó su fama al crear zapatos para Poiret, y su época de mayor actividad fue desde los años veinte hasta los cuarenta. Redfern, establecido originalmente en Londres, se hizo famoso por sus trajes sastre y su ropa deportiva durante la belle époque en París. Para añadir un toque femenino a un traje sastre como éste, aplicó un estampado floral a la chaqueta y al forro; así mismo, incorporó otros detalles a la estructura del traje, como la falda plisada. Lucile también empezó en Londres y más tarde abrió sucursales en París y Nueva York.