Zac Posen y Marc Jacobs

Zac Posen creció en la comunidad bohemia del SoHo de Nueva York, entre galerías de arte, boutiques, restaurantes y espacios a la última. Adquirió de forma natural el gusto por lo creativo y pronto se manifestaron las primeras señales de su prometedora carrera gracias a unas prácticas con Nicole Miller y a un puesto de ayudante de diseño en Tocca, marca recién lanzada al mercado cuando inició su carrera. Luego se marchó de Nueva York movido por su pasión por la moda. Viajó a Londres y se matriculó en moda en el prestigioso Central Saint Martins College of Art and Design. Posen prosperó en un ambiente académico y creativo, en el que se potenciaba el diseño independiente como modelo de currículo.

Su aportación fue un vestido inspirado en la ropa interior del siglo xix. Tomando referencias de la corsetería tradicional, lo confeccionó con varias tiras largas de piel marrón sujetadas solamente por corchetes. En aquella interpretación personal del vestido hizo gala de su gusto por la artesanía y de un tratamiento del cuerpo femenino que realzaba deliberadamente las curvas. Diez años después, el vestido forma parte de la colección permanente del V&A. Con una estrategia en cierto modo similar a la de Paul Poiret, que utilizó la vida social como medio para promocionar sus diseños en las primeras décadas del siglo pasado, Posen regresó a Nueva York y empezó a dejarse ver en fiestas nocturnas, donde modelos vestidas de Zac Posen se mezclaban con personajes importantes de la alta sociedad. Posen dejó muy claras sus intenciones desde el principio, antes incluso de lanzar su marca: el glamour y la celebridad eran clave en su visión de la moda. Había conseguido una lista de clientes que incluía nombres comno Naomi Campbell, Jade Jagger y Sophie Dahl.

Gracias a un premio dotado con veinte mil dólares que le concedió Gen Art’s Fresh Faces, Posen pudo realizar su primer desfile en la Semana de la Moda de Nueva York en octubre de 2001. Gracias a sus excelentes credenciales y a la buena consideración de la que gozaba por parte del establishment, en 2002 fue premiado con veinticinco mil dólares por la Ecco Domani Fashion Foundation. Continuó impresionando y vistiendo a las estrellas de Hollywood con diseños muy femeninos. Y en 2004 ganó el premio Swarowski Perry Ellis en la categoría de ropa para mujer, concedido por el Council of Fashion Designers of America. Si bien los galardones y honores fueron importantes para montar su empresa, Posen señala que la atención mediática que le granjearon aquellos premios fue todavía más valiosa y beneficiosa.

Para definir su estética, Zac Posen menciona a la actriz Natalie Portman como musa personal. Se caracteriza por formas femeninas extremadamente estilizadas que dibujan un cuerpo en movimiento envuelto en delicados, flexibles y brillantes géneros que evocan la versión moderna de los cuarenta. En ocasiones decora los dobladillos con bordados y motivos gráficos que ponen la guinda a vestidos sirena de corte évasé, o a osados modelos de cóctel. Cualidades muy sensuales que han atraído a estrellas de la alfombra roja como Kate Winslet, Cameron Diaz o Jennifer López, entre otras.

Marc Jacobs

Nacido y educado en Nueva York, Marc Jacobs se licenció en el famoso centro neurálgico de la creatividad neoyorquina: la Parsons School of Design. Hoy es el líder de los diseñadores estadounidenses y una de las marcas más reconocidas del siglo xx a escala internacional. La próspera carrera de Jacobs se afianzó antes de que terminara sus estudios en Parsons. No sólo diseñó y vendió su primera colección de jerséis de punto en la reputada boutique neoyorquina Charivari, sino que además recibió numerosos premios, entre ellos el Perry Ellis Golden Thimble Award, el Chester Weinberg Gold Thimble Award y el Design Student of the Year Award. Los galardones dan buena cuenta de su talento y de su habilidad para lograr el éxito con creaciones totalmente contemporáneas. Jacobs se licenció en 1981 y fue contratado por Perry Ellis para trabajar en su línea de ropa femenina, que necesitaba un nuevo impulso y un cambio de dirección tras la muerte de su fundador. Marc Jacobs presentó su primera colección para Perry Ellis en 1986; respondía a la filosofía de diseño de la casa, pero con un toque de ingenio moderno. Jacobs recibió muchos elogios, y en 1987 presentó su propia colección, con el nombre Marc Jacobs en la etiqueta. Gracias a ella se convirtió en el ganador más joven del prestigioso galardón estadounidense Perry Ellis Award for New Fashion Talent, concedido por el Council of Fashion Designers of America (CFDA).

La célebre colección «Grunge》 que creó para Perry Ellis en 1992, en la que siguió plasmando la cultura urbana contemporánea a su manera, fue objeto de una gran cobertura mediática por su enfoque rompedor. Con influencias musicales, sobre todo de Nirvana, grupo fundamental del estilo grunge-rock, Jacobs transformó las camisas de cuadros escoceses de siempre en prendas de seda de mil dólares, realizadas de forma artesanal e impecable en Italia. Asimismo, los Birkenstock se convirtieron en calzado de raso; y la bandera estadounidense, epítome del dinero y el poder, se transfiguró en manta de cachemir. Fue el detonante de una tendencia que se reprodujo en todos los segmentos de la industria. Sin embargo, a la firma Perry Ellis le pareció una apuesta demasiado radical y Jacobs fue despedido. Ironías del destino, aquel mismo año recibió el Womenswear Designer of the Year Award, que concede también el CFDA.

Pero el despido no hizo mella en él. Todo lo contrario, el reconocimiento del CFDA le animó. En la década de 1990 diseñó colecciones para su propia firma, Marc Jacobs: reflejaban el estado de ánimo social y el devenir de la sociedad. Inspirándose en los uniformes militares y en ciertos aspectos de las siluetas de los trajes de sastre, concibió un look minimalista con añadidos inspirados en la Inglaterra victoriana. El uso del color y de los tejidos se plasmaba en contrastes de lanas clásicas en tonos naturales que transmitían una madura sobriedad con estampados llamativos en tonos juveniles. Una vez más, sus propuestas se convirtieron en tendencia y se extendieron a otros segmentos del mercado. Jacobs sintoniza con la cultura y tiene ojo para los detalles; se inspira en la moda de las décadas precedentes y en sus experiencias personales. «Me gustan las alusiones románticas al pasado: lo que llevaba la chica que nos cuidaba, lo que llevaba la profesora de bellas artes, lo que llevaba yo durante mis prácticas en el sector, o cuando iba al Mudd Club y quería ser un chaval punk o new wave, aunque en realidad todo era pose.» La amplia y variada tarea de investigación previa que realiza le permite explorar el pasado y expresar una visión moderna a nivel estilístico del momento actual. No le preocupa ser conceptual: la firma Marc Jacobs es, ante todo y por encima de todo, un negocio que ofrece al consumidor moda actual con buen gusto. No obstante, el diseñador también apuesta por asumir riesgos y romper moldes para innovar.

Desde 1997, aparte de diseñar para su propia marca, Marc Jacobs es director creativo de Louis Vuitton. Desarrolló para la firma su primera línea de prêt-à-porter, con una visión claramente moderna del estilo francés y que redefinía de manera radical el famoso bolso Louis Vuitton y su anagrama. Inspirándose en su obra de arte favorita, L.H.O.O.Q., de Marcel Duchamp una Mona Lisa con bigote garabateado, Jacobs ha desarrollado numerosas interpretaciones anárquicas y modernas de creaciones clásicas. Esto lo ha llevado a colaborar con artistas como Stephen Sprouse, creador de bolsos con grafitis, y Takashi Murakami, que decoró una colorida versión del anagrama LV con personajes de cómic. De entrada, los bolsos, llaveros y otros complementos se concibieron sólo para los desfiles, pero la empresa empezó a recibir tantas peticiones del público, y recibió tantos comentarios entusiastas de la prensa, que finalmente Jacobs convenció a los directivos de que los produjeran. En su momento, el fichaje del diseñador por parte de Louis Vuitton se consideró una apuesta arriesgada; su frescura y sus cualidades instintivas para captar el pulso de la sociedad parecían chocar con el carácter formal y tradicional de una empresa cuya clientela y personalidad se caracterizan por la rigidez. Sin embargo, Jacobs ha afianzado la marca Louis Vuitton como líder en el sector de la moda de lujo y ha ampliado la cuota de mercado de la empresa incluyendo en su portfolio artículos nuevos, como relojes y joyas. La visión creativa de Jacobs y su continua producción de moda atractiva y fresca le han reportado grandes éxitos; las comparaciones con la reina del lujo global, Miuccia Prada, son tan frecuentes como las ventas de los bolsos de Marc Jacobs. Junto con su socio, mano derecha y leal confidente, Robert Duffy, Jacobs ha construido un imperio que cuenta con numerosas franquicias en todo el mundo. La oferta abarca todo tipo de prendas y complementos, desde perfumes y gafas hasta los zapatos más deseados del circuito de la moda actual.