
La primera prueba, llamada la toile en la jerga del sector, es un prototipo de la prenda sobre maniquí que ayuda a crear la forma y decidir el patrón definitivo antes de cortar y confeccionar. Normalmente se utiliza muselina de algodón, un tejido barato y disponible en varias consistencias, de color natural (blanco roto), que facilita el marcaje de detalles o cambios. Aunque la muselina es un buen sustituto para la mayoría de los tejidos, para diseños con un componente elástico es mejor utilizar una materia que también lo contenga, como el punto. El prototipo sobre maniquí permite hacer alteraciones y resolver cuestiones técnicas y de producción, como la confección de la prenda y su adaptación al cuerpo. Si bien se trata más bien de una práctica mecánica, debería ser también un ejercicio creativo. La mayoría de los diseñadores pasan directamente de la investigación al trabajo sobre maniquí, y utilizan el 3D para desarrollar el diseño en paralelo aI prototipo de prueba. Al colocar y manipular el tejido en un maniquí, el diseñador ve cómo toma cuerpo a la vez que percibe cuestiones estéticas importantes que un dibujo no evidencia, como la escala, la forma en relación con el volumen y la profundidad que da el 3D. Si el diseño tiene rasgos específicos, como un detalle en el cuello o una forma de hombros compleja, se pueden prototipo por separado, hacer varias versiones a distintas escalas y luego adaptarlas al conjunto. Estos detalles materializados en prototipos independientes también pueden ser utilizados en otras prendas, lo que dará un toque de consonancia o coherencia a la colección.
Es esencial probar los prototipos sobre modelos reales, ya que es la ocasión ideal para ajustar las proporciones, la ubicación de los detalles, la silueta y la combinación correctos Una vez prototípicas todas las prendas imagen final en 3D se obtiene colocando todos los prototipos en fila sobre los modelos. El equipo de profesionales que valora la colección está formado por el diseñador, el patronista y la persona que cose las muestras, así como por el estilista, responsable además de evaluar el presupuesto. Conviene tener a mano los tejidos originales y otras opciones alternativas, los dibujos y los accesorios y complementos para poder verlo todo en conjunto. Luego se decide si se hace algún cambio en los detalles y tejidos. Quizá haya que descartar y remplazar algunas prendas para que la colección sea más homogénea, tenga un ritmo armonioso y responda al segmento de mercado y la intención inicial. Una vez realizadas las modificaciones y finalizados los prototipos, se preparan los patrones definitivos para la producción. A continuación, se indican algunas indicaciones generales para evaluar la colección.
Primero. Ante todo, ser creativo.
Segundo. Dar un paso atrás y valorar la forma de los prototipos desde todos los ángulos. Evaluar las proporciones, las líneas, las siluetas y el equilibrio global.
Tercero. Tener a mano muestras de las telas reales para sentir y comprobar el tacto y la calidad de los tejidos en relación con la silueta y el diseño final.
Trayectorias profesionales
La moda recibe actualmente más atención que nunca por parte de los medios de comunicación. Aparte de la publicidad que se les da a los propios diseñadores y de series como Sexo en Nueva York, internet facilita el acceso directo al mundo de la moda. Todos estos medios han contribuido a acercar esta industria al gran público. Y afortunadamente, hoy el trabajo en moda se considera una profesión solvente, lo que contrasta con las actitudes y los prejuicios predominantes en las décadas de 1970 y 1980. Ese mayor reconocimiento ha hecho que proliferen numerosas oportunidades y opciones profesionales. Sin embargo, en paralelo a la oferta ha crecido también la demanda de empleo, y por tanto ha aumentado la competencia para los mismos puestos de trabajo. Si te estás planteando trabajar en moda, conviene que te hagas algunas preguntas: ¿cuál es tu objetivo?, ¿qué oficio quieres hacer?, ¿qué segmento de mercado te resulta más atractivo?, etc. Este capítulo, que describe algunos de los posibles itinerarios para iniciar tu carrera, te ayudará a contestarlas.
El portfolio
Para un aspirante a diseñador, el portfolio debería ser una extensión de su yo creativo. Tiene que reflejar todas las aptitudes creativas de su propietario: dibujo, conocimiento del color, dominio técnico y tecnológico, capacidad de conceptualización y formación artística. También son muy importantes los cuadernos de bocetos: tienen que mostrar el proceso de reflexión, elaboración, análisis, evaluación y ejecución de cada proyecto. Pero hay que evitar sobrecargar el contenido; en las selecciones de personal se busca potencial a explorar y pulir. Además de revisar el portfolio, los profesores de algunas academias y universidades también entrevistan a los candidatos, así que es conveniente estar preparado para expresar y saber transmitir verbalmente lo mejor de uno mismo. Asimismo, hay que estar al corriente e informado de lo que sucede en el mundo y ser capaz de argumentar y articular opiniones consistentes. Se espera también que los aspirantes sepan contextualizar su trabajo y el de otros artistas y diseñadores, así que nada de vivir en una burbuja fashion.