La moda también está siendo absolutamente atravesada por la IA. Cambian los modos de diseñar. Se replantea el cómo, por qué y para qué de las piezas que usamos. La marca argentina Dignos, lleva la delantera.

La inteligencia artificial arrasa en todos los rubros. La moda no es la excepción. La visión creativa se agarra de ella: los diseñadores suman a la IA como herramienta. Se crean nuevas colecciones que conectan el vestir con el sentir.
Una de las empresas argentinas que está demostrando que la tecnología es un socio estratégico para el diseño es Dignos. Al momento de concebir y producir sus modelos en indumentaria, gafas y accesorios, se apoyan en la inteligencia artificial. Así, se termina con una producción masiva sin sentido, y se apuesta por lo personal y único.
Estamos en un momento que es necesario dejar de pensar a la tecnología como una máquina que toma decisiones sin argumento, con automatización. Al aplicar la IA al rubro del diseño vamos a estar sumando potencial y ampliando la mirada creadora y creativa. No es que uno reemplace al otro, ¡al contrario! Se ofrecen nuevas perspectivas teniendo en cuenta al usuario, que es quien realmente importa.
¿Por qué decimos que la IA suma y no resta?
Porque gracias a ella vamos a poder analizar patrones de consumo, detectar tendencias y sugerir combinaciones nuevas que un diseñador no puede considerar de forma inmediata.
También, por ejemplo, en el caso de las gafas se va a poder analizar el rostro del cliente: sus gestos, formas, estilo. Así, al momento de la creación, esta info se va a usar para el marco, las curvas, los colores, los materiales, etc. Ya no se trata de sacar miles de productos impersonales, sino un objeto que combine la intuición del diseñador con la precisión del algoritmo.
¿El resultado? Las gafas perfectas para vos.
Más allá de la estética: eficiencia y sostenibilidad
El impacto de la participación de la IA en el proceso creativo no es solo en lo visual, en lo estético, en un mejor estilo personalizado. También el haberla incorporado está permitiendo optimizar el uso de materiales y el reducir desechos y desperdicios. ¿Por qué? Porque gracias a ella se pueden realizar ensayos y pruebas virtuales antes de fabricar un prototipo físico.
Además de agilizar tiempos y procesos, se mejora la eficiencia de los recursos. Porque la verdadera magia ocurre cuando la IA ayuda a cruzar ese puente que separa la idea de la ejecución y producción.
Esto también es importantísimo en el diseño de accesorios porque un boceto en un papel es una cosa, pero el poder simularlo en 3D es un plus enorme que va a hacer de muchísima ayuda a los diseñadores.
La posibilidad de previsualizar el producto finalizado —además de ahorrar tiempo y dinero— va a permitir que la exploración creativa sea más audaz y jugada. Se va a poder probar formas, colores y materiales que, sin esta posibilidad, no se habría podido hacer por cuestiones de costo, por ejemplo.
¿Cuál va a ser el resultado? Un producto final más innovador, con mayor calidad y preciso.
El resultado es un producto final que no solo es más innovador, sino que también tiene una mayor calidad y un ajuste más preciso.
Y el consumidor es parte del proceso creativo
Integrar la voz del cliente en tiempo real, es uno de los cambios más profundos que trae la inteligencia artificial. ¿Cómo? Gracias a la inteligencia artificial, las marcas van a poder analizar datos de los productos que generen interés y despierten mayor conexión.
Así el diseño está dejando de ser un monólogo del creador para convertirse en una conversación abierta entre quien lo diseña y quien lo usa. Por ejemplo, una nueva colección de gafas que lanza la marca Dignos no es solo resultado de una inspiración interna, sino de un intercambio constante con quienes la van a usar.
Retos y posibilidades futuras
Por supuesto, esta transformación no está exenta de desafíos. La dependencia excesiva de algoritmos podría homogeneizar las propuestas si no se mantiene un enfoque crítico. La clave está en entender que la IA es un medio, no un fin.
El futuro de la moda —y del diseño de accesorios en particular— no será una elección entre humanos o máquinas, sino una alianza en la que cada parte aporte lo mejor de sí. Marcas como Dignos ya lo están demostrando: la tecnología no reemplaza la sensibilidad creativa, la amplifica.
La inteligencia artificial no es algo efímero ni una tendencia pasajera en la moda. Es mucho más que eso: se está convirtiendo en una herramienta que si la utilizamos bien va a poder marcar una diferencia entre un diseño correcto y uno que realmente hable de quien la lleva, que transmita algo más que “bien hecho”. Y en un momento donde lo auténtico se está volviendo a valorar cada vez más, esa es una gran ventaja y no la podemos ignorar.