La inteligencia artificial llegó al mundo del diseño para sumar creatividad. Es una herramienta que ordena, anticipa y amplía posibilidades. La marca Dignos ya está trabajando junto a ella.
La discusión de que la IA viene a “invadir” el mundo creativo está perdiendo fuerza. El miedo a que el trabajo humano quede relegado detrás de un algoritmo frío y calculador, se desvanece. La inteligencia artificial se está empezando a sumar a equipos de diseño de grandes marcas y los resultados son exitosos. Al menos, así sucede en la prestigiosa marca de indumentaria, gafas y accesorios Dignos. La IA no desplaza nada ¡Al contrario!, llegó para sumar opciones, posibilidades, estilos, looks, onda, moda.
Lo interesante es que este cruce entre tecnología y diseño no se vive como un acontecimiento futurista, sino como un gesto natural. El equipo trabaja, observa, corrige, y en ese proceso la IA hace su parte: analiza materiales, simula tensiones, predice cómo reaccionará una montura con distintos tipos de luz o cómo va a comportarse una tela cuando se mueva con el cuerpo. Todo sucede en silencio. Sin espectacularidad, sin interferencias y, sobre todo, sin reemplazos. Es más una herramienta de orden que una de sustitución. Un soporte que está ahí cuando se lo necesita y que permite que los diseñadores avancen con más claridad.
En Dignos explican que, antes, llegar a un modelo final implicaba fabricar varias versiones físicas. Prueba, error, descarte. Otra vez prueba, otra vez error. Y así hasta que todo encaja. Ese proceso no solo tomaba tiempo: también generaba un desperdicio enorme. Monturas que quedaban a mitad, telas que ya no servían, prototipos que terminaban en el basurero sin haber llegado siquiera a usarse. Desde que la inteligencia artificial se incorporó al flujo de trabajo, la cantidad de pruebas físicas bajó drásticamente. No porque se produzca menos, sino porque se piensa mejor antes de producir.
Un ejemplo claro está en las gafas de Dignos: las formas no son caprichosas ni nacen de la inspiración súbita. Hay un diálogo constante entre lo que la tecnología analiza y lo que el diseñador decide. La IA simula diferentes modelos, formas, colores…y logra un producto que no apriete ni se caiga, que sea cómodo y canchero para usar todo el día (y noche, ¿por qué no?). Es decir, la IA le da al diseñador un mapa preciso de cada diseño antes de que se llegue al resultado final.
Algo MUY importante: la inteligencia artificial puede decir “funciona”, pero no puede decir “esto tiene alma”. Ahí es donde entra la mirada, las manos y el corazón del diseñador Algo así como un filtro final que no puede automatizarse. Es justamente ese equilibrio lo que define el modo en que Dignos trabaja: tecnología para afinar, emoción para elegir.
Además, gracias a la IA se evita el proceso interminable de “prueba y error”. Se evita el desgaste mental – de tiempos y de desechos – que conlleva esto.
Y, otro punto a destacar, es que en Dignos no van corriendo detrás de la tendencia o “lo que está de moda”. La premisa de la marca es crear piezas, accesorios e indumentaria que te sirvan para esta temporada y las que vienen. La durabilidad y la atemporalidad son base en el equipo de diseño y producción.
En Dignos no se celebra lo exagerado ni se busca la tendencia de turno. Lo que importa es la coherencia, la sensación de que cada pieza tiene un motivo para existir. La IA no define la estética, pero sí ayuda a sostenerla. Ordena procesos, afina decisiones y crea un marco donde el diseñador puede trabajar sin presión, sin el apuro que muchas veces impone la industria.
De algún modo, la llegada de la inteligencia artificial al diseño no cambió la esencia del trabajo creativo. Solo le sumó una dimensión nueva. Una herramienta que no compite con la intuición, sino que la potencia. Que no roba protagonismo, sino que ayuda a que el resultado final sea más claro, más funcional y más honesto.
Por eso, cuando se dice que la IA “llegó para quedarse”, no se habla de un futuro distante ni de una invasión tecnológica. Se habla de lo que ya pasa, todos los días, en los estudios donde se construyen las piezas que usamos. Se habla de un modo de diseñar donde la tecnología ilumina y el humano elige. Y, al final, se habla de algo simple: de trabajar mejor.
