
La moda no para: cada temporada aparecen nuevos cortes y colores que se van antes de que los termines de ver. Pero no todo es brillo: gran parte de la ropa que se fabrica termina en la basura, sin que nadie la use.
Durante mucho tiempo el hábito de “usar y descartar” fue aceptado casi sin discusión. Hoy, en cambio, empieza a verse con otros ojos. Ya no parece moderno ni funcional: es un costo ambiental que difícilmente pueda sostenerse.
Las estadísticas lo hacen más claro. Información publicada por la Fundación Ellen MacArthur estima que cada segundo desaparece bajo tierra o en hornos industriales el equivalente a un camión cargado de ropa. El dato resulta difícil de digerir. Y deja una pregunta abierta: ¿puede la moda seguir girando con ese ritmo de desperdicio?
En los últimos años se instaló una respuesta posible: la moda circular. La premisa suena simple —extender la vida útil de los materiales y planear el ciclo completo de cada prenda desde su diseño hasta su descarte—, aunque llevarlo a la práctica es todo menos sencillo. En ese punto empiezan a explorarse nuevas herramientas, entre ellas la inteligencia artificial, que promete ayudar a resolver parte de ese rompecabezas.
Reciclaje inteligente: cuando la máquina hace lo imposible
Separar fibras textiles nunca fue sencillo. Esto no tenemos por qué saberlo, pero en solo una campera típica, podemos encontrar algodón, poliéster y elastano. Sí, en teoría es solo ropa, pero en la práctica —y para el reciclaje— es casi una misión imposible.
Con la IA, el panorama cambia. Cámaras, sensores y algoritmos de visión logran identificar qué fibras componen una prenda en apenas segundos. No se cansan, no se distraen: analizan, etiquetan y redirigen. Un proceso que en manos humanas llevaría días, la tecnología lo resuelve en minutos.
Los proyectos piloto ya muestran señales prometedoras: algunas plantas logran recuperar cerca del 90% de materiales que antes se perdían. Lo más interesante es que la IA no reemplaza a las personas que trabajan en el reciclaje: las potencia, quitándoles la tarea imposible para que puedan enfocarse en lo estratégico.
Crear ropa pensando en su segunda vida
Pero la circularidad no empieza en el basural, sino mucho antes: en el boceto. Diseñar para reciclar implica tomar decisiones que, muchas veces, van en contra de la lógica tradicional de la moda.
En este punto, la inteligencia artificial aparece casi como una asistente en la sombra. No diseña, pero sí sopla ideas: desde sugerir un material más fácil de reciclar hasta recomendar costuras que después no sean un dolor de cabeza al desarmar la prenda. No quita creatividad, al contrario, abre caminos que antes ni se imaginaban.
En Dignos lo saben. La marca, que viene trabajando con una producción más consciente, empezó a experimentar con estas herramientas. “La IA no decide por nosotros —cuentan desde el equipo creativo—, pero nos ayuda a ver opciones que de otra forma se nos escaparían”.
Fabricar solo lo que se necesita
La sobreproducción sigue siendo un gran problema para la moda. Se fabrican grandes cantidades sin pensar en cuánto se va a vender. ¿El resultado? Depósitos llenos, descuentos interminables y ropa que termina totalmente desperdiciada.
La inteligencia artificial puede cambiar esta historia porque ayuda a leer tendencias, ver qué buscan los clientes y cruzar datos de temporada. Y con toda esa info, las marcas pueden calcular mucho mejor qué fabricar y en qué cantidad hacerlo.
En Dignos esto tiene un efecto directo. Ellos hacen tiradas pequeñas, donde la exclusividad importa más que el volumen. Si producen de más, no solo gastan de manera innecesaria, también pierden identidad. La IA les permite ajustar la producción y evitar que prendas queden acumuladas en los depósitos.
Mirar hacia adelante
Lo que está ocurriendo es más que una innovación técnica. Es un cambio cultural. Para los diseñadores emergentes, la IA se convierte en una aliada inesperada: una herramienta que les da margen para arriesgar creativamente sin dejar de pensar en la responsabilidad ambiental.
Y para las marcas, supone aceptar un desafío: dejar de lado el viejo modelo lineal y apostar por un futuro circular.
En ese futuro, el verdadero lujo no será el precio, sino la historia detrás de cada prenda. Un vestido que se pueda desarmar y usar de otra manera, unas zapatillas hechas con fibras recuperadas o unas gafas que mantienen materiales reciclables: eso dice mucho más de alguien que cualquier logo.
En Dignos lo tienen recontra claro: combinar tecnología y conciencia no es un gesto de marketing, sino parte de cómo trabajan y de cómo se conectan con un público que valora coherencia.