Los soportes del diseño se organizan de diferente manera. 

De la cantidad de participantes convocados por la Bienal que presentaron sus trabajos, se eligieron finalistas a Mónica Van Asperen, Andrés Baño, Gabriel Grippo, Gaby Bunader, Martiniano López Crocet, Pedro Zambrana, Ioana Menéndez, Gustavo Vasco y Ana Sariego, que desfilaron sus propuestas con un éxito total de público. Las propuestas de los jóvenes diseñadores indican la superación de la mayoría de los principios de la posmodernidad, que mueren bajo la evidencia del surgimiento de la libertad a nivel personal, como última etapa del largo proceso de individuación que se originó a partir de la Segunda Guerra Mundial. Hacia el fin del siglo y del milenio se vuelve al punto de partida, al moderno corte total con el pasado, pero a diferencia de la modernidad que al romper con el pasado pensaba en función del futuro.

Los conceptos estilo, elegancia, uniformidad, originalidad, buen gusto se aíslan del contexto y se desprenden de connotaciones socioculturales, sólo “son”. Al despojarse de contenidos humanísticos que le dan un marco referencial pueden jugar libremente con las ambivalencias, remitiéndose sólo al diseño de las prendas. ¿Hay grupos de vanguardia? La realidad contemporánea gira tan aceleradamente que limita el tiempo y las ganas de iniciar la búsqueda de referentes. “Usualmente nos negamos a aceptar la evaluación como la enuncian de entrada dice Gabriel Grippo, pero cabe recordar que de esa manera puede hablarse crudamente de quienes están convencidos de ‘ir adelante de’ una fila, una carretera, o un ejército”. Mónica Van Asperen está diseñando hoy para un mañana en que los cambios ocurrirán a un ritmo más acelerado que el actual. “AA partir de los diseños que presenté en la Bienal se produjo una evolución que implica cada vez un grado mayor de abstracción, hasta que quedo con la esencia de lo que yo creo que es el diseño: sacar planos e incorporar las líneas que virtualmente recompondrían la figura humana, o sea el volumen”.

En los diseños de Mónica Van Asperen se rompen los espacios físicos, y se recomponen los soportes del diseño como el color, la forma, el volumen y la textura, que antes conformaban una prenda. El ejemplo es un pantalón al que se le ha incorporado el accesorio en su diseño, de tal modo que el ornamento llega a ser más importante que la prenda, con lo que se llega a cerrar el círculo, volviendo al primitivismo de considerar que el adorno es más importante que la vestimenta. El pantalón de lana tejida se prolonga hasta el pecho formando un torso; el resto de la bata y las mangas se conforman en tiras de goma cilíndricas, dispuestas de manera concéntrica en forma de capa. El concepto de vestimenta tal como lo habíamos concebido hasta ahora, en cuando a faldas, pantalones, sacos, etc. pasa a un segundo plano, mientras lo ornamental avanza hacia el primer lugar, formando volumen y cuerpo. Se entroniza en cambio el concepto de ornamentación, por ejemplo, sobre una malla que cubre el cuerpo se disponen tiras de goma que forman un enrejado, concibiéndose a esa prenda como accesorio gigante.

Nacido en Paraná, Gabriel Grippo llega al diseño de moda desde la arquitectura que había estudiado en Santa Fe. Comienza su contacto con la moda en 1982, produciendo remeras en su ciudad natal. En 1985 viaja a Buenos Aires y se une al proyecto de Pablo Crausaz en el “Grupo Moda 88″. Al presentarse en la Bienal, donde fue uno de los elegidos, ya era reconocido por sus chalequitos de telas pintadas en los que utilizaba como material las lonas que vendían en Graffa como rezago, enriqueciéndolas con bordados y pasamanería. En agosto de 1988 presenta su colección en el Garage Argentino, acompañado por Gaby Bunader y Andrés Baño (finalistas también en la Bienal) y el productor de moda Sergio De Loof; a partir de entonces esta presentación se repite todas las temporadas. En 1989 arma una original propuesta de comercialización de su moda en un puesto del mercado de la calle San Martín al 1000, “su puesto de moda”. 

La deconstrucción* y el reciclaje son los dos conceptos en los cuales se asienta su peculiar concepción de lo que es el diseño. Grippo invierte la prenda, la da vuelta, desconstruye el concepto, trabajando las estructuras de cada material, dejándolos en libertad de asociarse a su gusto, con total independencia de lo que el creador quiso diseñar. Los materiales toman vida propia, mostrando un sentido oculto que generalmente no corresponde al sentido que el diseñador quiso darle, para ello es necesario desconstruir, desarmar, sacar la envoltura de la prenda para poder recién comprender la creación. En su último desfile mostró un traje de hombre con chaleco, deconstruido y vuelto a armar: las costuras marcadas, los botones reemplazados por conchillas, los materiales alterados jugando libremente su asociación, para construir una nueva prenda femenina que mostrara la verdadera esencia de esa creación. La libre disposición e independencia de asociaciones que muestra la nueva camada de diseñadores jóvenes al trabajar los soportes del diseño es un fiel reflejo de una nueva reorganización en el sistema de valores que elige como punto cardinal la libertad, y que influye inmediatamente en la moda como norma social.