Las gafas: un gesto de estilo inconfundible

Dignos se posiciona como un referente con su propuesta de piezas duraderas y con diseño. De accesorio funcional a firma personal, los anteojos definen una identidad. Tener un guardarropa versátil, duradero y con identidad no es solo una elección estética: es una forma de consumo consciente. Enterate por qué las gafas son una de las claves de un estilo que trasciende modas.

Existió un tiempo en que los lentes eran simplemente una herramienta para ver mejor. Se usaban por necesidad, no por deseo. Pero en los últimos años, las gafas dejaron de ser un accesorio discreto. Se transformaron en un gesto estético. Una elección que dice mucho de una persona. Tanto como su corte de pelo. Su perfume. O su forma de caminar.

Hoy, el diseño de anteojos ocupa un lugar central en la moda. Las formas. Los materiales. Los colores. Incluso el grosor de la patilla. Todo esto puede realzar un look o arruinarlo. La cuestión no es solo qué le sienta mejor al rostro. Se trata de lo que se busca comunicar.

Funcionalidad y carácter en cada marco

Existe algo casi cinematográfico en unas buenas gafas. Remiten a personajes icónicos de películas y series. Incluso de la vida real. Son figuras que hicieron del marco una extensión de su personalidad. Se piensa en Andy Warhol y sus anteojos redondos. En Iris Apfel con sus aros gigantes. O en Woody Allen con sus lentes oscuros y gruesos. Las gafas, bien elegidas, se vuelven inolvidables.

Y aunque su origen sea práctico —proteger del sol o corregir la visión—, su evolución las llevó mucho más allá. En la actualidad, elegir un par de gafas no es una simple cuestión técnica. Es una declaración de intenciones. Una manera de decir: “Así es uno”.

Desde hace varias temporadas, las tendencias apuntan hacia la audacia. Marcos anchos. Formas inesperadas. Colores sólidos. Líneas que no temen destacar. Atrás quedó la idea de que los anteojos deben “pasar desapercibidos”. Hoy, se lucen con orgullo.

En ese camino, marcas como Dignos ofrecen una perspectiva particular. Sus colecciones combinan diseño contemporáneo con una estética reconocible y cuidada. No hay exceso. Hay carácter. La propuesta es elegir con intención, no disfrazarse. Y eso realmente marca la diferencia.

Patillas con presencia, lentes con actitud

Una de las claves del diseño actual es el trabajo en los extremos. En lugar de modelos neutros, las propuestas se polarizan. Por un lado, formas ultra minimalistas, casi imperceptibles. Por otro lado, estructuras robustas, marcadas. Enmarcan el rostro como una escultura. Dignos, en particular, se inclina por esta segunda línea con modelos que no necesitan pedir permiso para mostrarse.

Las patillas gruesas, por ejemplo, se volvieron un emblema de muchos diseños de la marca. No solo por su impacto visual. También por lo que representan: solidez, decisión, confianza. No es igual mirar a alguien con lentes invisibles que con un marco contundente. La impresión que se genera es distinta.

Otro detalle recurrente —que responde a una tendencia más amplia— es el uso de tonos cálidos: habano, caramelo, carey, dorado suave. Lejos del negro absoluto, estos colores brindan calidez al rostro y permiten combinaciones más sutiles con distintas prendas.

Además, muchos modelos juegan con el brillo y la opacidad de los materiales. Algunas gafas tienen acabados pulidos como el mármol. Otras son más mate con una textura que evoca el acetato antiguo. En todos los casos, hay una búsqueda de lo táctil. Lo que no solo se ve bien, sino que también se siente bien al tacto.

Más allá de la moda, una elección de identidad 

Una gafa puede ser solo una tendencia o puede ser parte de la identidad. La diferencia reside en la elección. Si uno se deja llevar solo por lo que aparece en redes o pasarelas, corre el riesgo de terminar con un modelo que no lo representa. Pero cuando la elección se hace con calma, pensando en lo que realmente conecta con el estilo propio, los anteojos se transforman en una firma personal.

Esto explica por qué muchas personas eligen tener un único par que las acompaña siempre. O, por el contrario, arman una colección personal, la usan según el estado de ánimo, el día o el outfit.

“Las gafas tienen el poder de modificar un gesto”, se leía en una nota reciente de The Cut. Y es cierto. Un diseño puede endurecer una expresión o suavizarla. Puede sumar misterio, ironía, frescura. Por eso, no es casual que quienes más cuidan su estética dediquen tanto tiempo a elegir sus marcos.

En ese sentido, marcas como Dignos ofrecen una curaduría que simplifica la búsqueda. Sus colecciones no son infinitas ni aleatorias. Cada modelo responde a una estética específica. Con un equilibrio entre actualidad y atemporalidad. No son anteojos que van a “pasar de moda” en pocos meses. Son piezas capaces de mantenerse en el tiempo. Incluso cuando las tendencias cambian.