
Después de la Primera Guerra Mundial el corsé, que había constreñido el cuerpo femenino durante tanto tiempo, fue sustituido por el sujetador como prenda interior de soporte. El sujetador era más adecuado para la libre y dinámica moda del estilo garçonne de los años veinte, debido a su estructura menos restrictiva y a su línea plana. La combinación, otra pieza de ropa interior contemporánea, se inventó también por esta época para complementar el vestido de una sola pizca que entonces estaba de moda. Josef Hoffmann y Kolomann Moser fundaron el Wiener Werkstätte en 1903.Para lograr su objetivo de que lo artístico debiera impregnar todos los aspectos de la vida cotidiana, establecieron un departamento textil en 1905 y otro de moda en I9II. El departamento textil tenía como objetivo crear diseños que fueran modernos pero que conservaran la calidez de los productos artesanales. El departamento de moda buscaba un nuevo tipo de indumentaria y realizó diseños innovadores, como el holgado vestido saco. El tejido de esta bata fue diseñado por Mathilde Flögl, miembro del Wiener Werkstätte. Filippo Tommaso Marinetti proclamó el “futurismo” en 1909 como un acicate para la reforma artística. A partir de entonces, poetas, pintores y arquitectos italianos intentaron llevar el arte a todos los campos para conseguir la armonía en todos los aspectos de la vida cotidiana. El término “futurismo” sugiere un gran movimiento en lugar de un solo estilo artístico, y el movimiento futurista abarcó campos como la literatura, la música y el diseño de moda, Los Materiales vaporosos ganaron popularidad en los años treinta, ya que permitían crear líneas muy fluidas, tan de moda en esa época. Los estampados de varios colores y dibujos eran un sistema eficaz para decorar los vestidos y conservar al mismo tiempo una línea esbelta.
Madame Grès abrió la casa de moda Alix en 1934, pero se vio forzada a cerrarla cinco años más tarde. En 1942 abrió un nuevo establecimiento con el nombre artístico de su marido: Grès. A mediados de los años treinta se dio a conocer por sus extravagantes vestidos, realizados con género de punto de seda al estilo griego. En 1924 se celebraron los primeros Juegos Olímpicos de Invierno en Chamonix, Francia, y la siguiente edición tuvo lugar en Saint Moritz, Suiza, en 1928. El esquí se convirtió en un deporte popular y la clase alta gustaba de pasar sus vacaciones estivales en la Riviera y esquiando en Chamonix en invierno. El nuevo estilo femenino llamado garçonne o “a lo chico”, tan popular después de la Primera Guerra Mundial, tenía como objetivo eliminar la división por géneros en la indumentaria. Las mujeres empezaron a utilizar el pantalón, hasta entonces símbolo del atuendo masculino, aunque sólo lo llevaban para estar en casa o en lugares de vacaciones. La aparición regular en público de mujeres con pantalones sólo llegó después de la Segunda Guerra Mundial. Durante los años veinte se puso de moda pasar unos días de vacaciones en lugares cálidos y broncearse. La ropa deportiva fue adquiriendo mayor importancia, y las prendas de este estilo de Patou. En 1944, París fue liberado de la ocupación alemana. Durante la guerra, la mayoría de casas de moda parisinas habían cerrado o se habían trasladado a otras ciudades. La grave escasez de materiales había significado un recorte importantísimo en la producción. El estilo anterior a la guerra de hombros rectos y hombreras, así como la línea entallada, siguieron estando de moda durante los años que duró el conflicto bélico, como demuestra este traje. Lanvin se enorgullecía, como casa de alta costura ya consolidada, de producir creaciones de calidad incluso durante una época de los anchos hombros y los bolsillos a los lados crearon una silueta horizontal, mientras que la cintura entallada realzaba las líneas paralelas. Estos efectos son el resultado de la precisa técnica de corte de Fath. Durante el período de regulación, cuando los vestidos tenían que ser sencillos y modestos, las mujeres intentaron estar a la moda llevando grandes y decorativos sombreros o turbantes para alegrar unas prendas tan sobrias. Las regulaciones que entraron en vigor durante la Segunda Guerra Mundial, junto con la grave escasez de materiales, frenaron la actividad de la alta costura parisina. Incluso las horquillas para el pelo desaparecieron del mercado, así que las mujeres no podían recogerse el cabello. Los sombreros grandes se hicieron populares porque podían cubrir un peinado deficiente y dar un rápido toque de elegancia a los sobrios vestidos; además, no eran artículos regulados. Los complicados tocados, como los altos turbantes y los sombreros de paja con montones de adornos florales, constituyeron un eficaz contraste a los vestidos restringidos.