La IA te ayuda a elegir mejor

A todos nos pasó alguna vez, buscar gafas y no encontrar nada que nos quede bien. Que ajusten bien, que vayan con nuestra onda, que sean livianas, cómodas… todo un desafío. A veces, misión imposible. Pero esto está cambiando gracias a la inteligencia artificial. Y ya hay marcas argentinas que están incorporando esta herramienta: Dignos es una de ellas. 

Y de repente todos estamos hablando de la “IA”, la “IA, la “IA”. En todos los rubros, en nuestra cotidianidad, en las charlas. La inteligencia artificial está en todos lados. Ahora, también en nuestra ropa, en nuestros accesorios, en lo que nos ponemos. 

Ya son varias las marcas que están incorporando a la tecnología como herramienta en el proceso de diseño. Por ejemplo, Dignos, con la ayuda de la inteligencia artificial está logrando crear modelos de gafas que no solo lucen bien y protegen del sol, sino que están casi hechos casi a medida. 

Esto no quiere decir que la IA llegó para reemplazar al diseñador, sino para ayudarlo a que las gafas que crean sean, casi, una extensión de tu cara. Pensalo así. Un algoritmo puede escanear tu rostro. Analizar las medidas exactas, los contornos, la distancia entre los ojos, todo. Con toda esa información, le da al diseñador de Dignos un mapa. Algo para que el artista, el que tiene la idea y la visión, pueda crear una montura que se va a ajustar como si fuera un guante. Eso es clave.

Cuando el algoritmo se vuelve un cómplice creativo

No es que la IA diseña por sí sola. Eso es un mito. La IA lo que hace es darle datos al diseñador. Le dice, por ejemplo: “La mayoría de la gente con esta forma de cara prefiere este tipo de armazón”. O le sugiere materiales que podrían funcionar mejor para ciertas condiciones climáticas o de uso. Le muestra miles de variaciones de un mismo boceto en cuestión de segundos, algo que el diseñador no podría hacer ni en meses. Es como tener a un asistente que hace el trabajo pesado y repetitivo, para que el humano, que es el que tiene la visión, pueda dedicarse a lo que de verdad importa: la creatividad.

Porque una máquina no tiene ni idea de lo que es la estética. No tiene gusto. No entiende de emociones, de cultura, ni de tendencias reales. Puede procesar datos, sí, pero no sabe si un diseño es elegante o si transmite una idea. Eso solo lo puede hacer un ser humano. Por eso la IA se vuelve un cómplice. Le da la información que necesita al diseñador, para que este tome las mejores decisiones.

Y la verdad es que se nota el resultado. Se nota cuando una marca como Dignos le pone ese plus. Esa combinación de artesanía con tecnología. Sentís que el producto fue pensado para vos. Y no para un millón de personas iguales. Te ves en el espejo con tus gafas de sol y decís: “estas son las mías”.

Comprar de una manera más humana

La inteligencia artificial se instaló de a poco en distintos espacios y también alcanzó a los probadores virtuales. Hoy basta con la cámara del celular para ver cómo quedarían unas gafas, sin tener que sostenerlas. Esta posibilidad aporta tranquilidad al elegir, hace más simple la compra y evita pérdidas de tiempo. Al mismo tiempo, reduce las devoluciones y con ellas tanto el impacto ambiental como los residuos que deja la producción en exceso.

Su influencia también aparece en la etapa de fabricación. Los sistemas permiten aprovechar mejor cada material y anticipar con precisión cuántas unidades conviene producir de cada modelo. De esa manera se evitan sobrantes, algo clave en un sector que suele generar grandes volúmenes de desecho.

En el caso de Dignos, que apuesta por una producción cuidada y en series limitadas, la IA se convierte en un recurso coherente con su forma de trabajar. Le da la posibilidad de preservar la exclusividad y el acabado artesanal que lo identifica, sin necesidad de recurrir a la sobreproducción que termina descartada.

En definitiva, lo valioso es la experiencia que esto genera. La tecnología permite que el diseño recupere un costado más íntimo: que cada pieza tenga un sentido, una trayectoria y una identidad propia, fortaleciendo el vínculo entre quien la elige y el objeto en sí.