IA y oficio artesanal

En Dignos la inteligencia artificial convive con el ensamblado a mano de las gafas

Ramiro Rovira combina maquinaria de vanguardia y trabajo manual para terminar cada montura con acetato de alta gama.

Las gafas de Dignos se conciben con ayuda de la inteligencia artificial, pero se terminan a mano. Esa convivencia entre lo digital y lo artesanal es la que Ramiro Rovira reivindica como sello de la marca argentina: maquinaria de última generación para el proceso y manos humanas para el ensamblado de las partes y la fusión de las distintas materialidades.

El equilibrio es deliberado. La tecnología ordena y acelera, pero la terminación, el detalle que define la calidad percibida de una montura, sigue dependiendo del oficio.

La materia prima manda

El punto de partida de ese trabajo es el material. La marca eligió el acetato como base de sus gafas y privilegia el Mazzucchelli, uno de los más valorados del rubro óptico y su preferido hasta hoy. Ese acetato condiciona el peso de la pieza, su textura y la riqueza de sus acabados, y exige un trabajo manual que la máquina no reemplaza.

La elección del material es, a la vez, técnica y estética: un buen acetato habilita combinaciones de color y profundidad difíciles de lograr con insumos de menor gama.

Lotes cortos, terminación cuidada

El método se completa con la escala de producción. La marca trabaja en lotes limitados, lo que le permite sostener el nivel de detalle en cada unidad y reforzar el carácter exclusivo de los modelos. Producir en series cortas y con terminación artesanal es lo que separa su propuesta del consumo veloz, donde el volumen prima sobre el acabado.

Esa decisión productiva conecta con la filosofía de la marca, que apuesta a resultados impecables antes que a estéticas pasajeras.

Un método que define la identidad

La combinación de IA, maquinaria y oficio no es solo una forma de fabricar: es parte de lo que Dignos comunica como valor. Rovira extiende ese criterio a todas sus líneas, de modo que el cruce entre tecnología y trabajo manual atraviesa el catálogo completo.

Con ese método consolidado, la marca planea escalar su producción hacia nuevos mercados sin renunciar a la terminación que la distingue, el punto donde, en sus gafas, la máquina cede el paso a la mano.