En la búsqueda de un estilo nacional

Las profundas transformaciones socioeconómicas que se han producido en el país a partir de la década del 80 no sólo impulsan a los productores de moda a la creatividad y a los consumidores a ampararse en la fantasía y novedad de las modas (explicable paradoja que ocurre en épocas de crisis), sino que podrían convertirse en las bases de un verdadero y real cambio. Aunque no sabemos en qué medida una sociedad como la argentina, enferma de individualismo, con falta de tenacidad y disciplina y sumergida a sabiendas en la irrealidad va a permitir un cambio perdurable. Quizás una vez desaparecidas las críticas condiciones económicas y conseguida la necesaria estabilidad, tanto unos como otros vuelvan a las actitudes que se siguen con mayor o menor ahínco desde 1776. Pero la profunda crisis por la que atraviesa el país es movilizadora, provocando cambios posiblemente irreversibles.

Desde el punto de vista social sabemos que siempre hay una multiplicidad de factores que empujan y definen una situación. En este sentido pensamos que toda la avidez de búsqueda de signos en el comportamiento de la moda y de las personas que la consumen supera la mera necesidad económica de saber lo que las personas quieren para venderles más y forma parte de un movimiento más grande de nivel mundial y que se nota sobre todo a partir de la década del 80.Un movimiento que surge porque se percibe un gran cambio, se percibe que toda una época llega a sufin y que es necesario no solamente documentar lo que fue sino buscar en el pasado las claves que permitan entender el nuevo lenguaje de comunicación con la moda. Al mismo tiempo es necesario embarcarse en la búsqueda de nuevas formas de vestir que cumplan con las necesidades de grandes grupos de población de diferentes clases sociales que tal vez encuentren en la moda el último refugio de fantasía en un fin de siglo alienado y despersonalizado.

Así como delinear el estilo personal resulta de saber organizar de singular manera los datos que recibe una personalidad determinando su unidad interna, delinear un estilo nacional resulta de saber organizar todos los elementos propios y autóctonos que tiene un país y que determinan su singularidad, dándole una identidad para poder diferenciarse de los demás países. Saber utilizar la moda como herramienta para la elaboración de una identidad nacional y como un medio de reconocimiento en los países tanto americanos como europeos ayudaría a la Argentina no sólo a conocerse y a integrar a las provincias en un plan común sino también a reactivar la economía, movilizando hasta sus óptimas posibilidades la industria textil.

La identidad nacional en moda no es un mandato que artificialmente se construye por la acción de industriales, confeccionistas y textiles apurados por la crisis económica, sino que debe ser el resultado de la aplicación de los cambios necesarios que llevan a cabo estos grupos industriales y que se presentan en forma conjunta con los que deben hacer los consumidores frente a la moda, es decir, conseguir el manejo del propio estilo. El estilo nacional genuino se deberá generar con el apoyo de aquellos que hayan desarrollado sus propios estilos personales. Sin embargo, para un país como la Argentina, con alto nivel de calidad en la confección de las prendas de moda, pero con altos precios internacionales que le dificultan la competencia, es necesario desarrollar una moda con identidad nacional que distinga al país con una etiqueta que impulse a algunos países a dejar de lado ciertas desventajas económicas para atrapar nuevas ideas con alto nivel de calidad.

El lento avance por el camino del conocimiento debe ir acompañado por el proceso de demolición de las trabas y los mitos tanto a nivel personal como a nivel nacional. La cantidad de trabas que impone la sociedad argentina, consecuencia tal vez de la crónica inseguridad que poseen sus habitantes, ayuda a subrayar continuamente los diferentes miedos (al ridículo, a la censura crítica, a la naturalidad) que impiden la búsqueda con ensayos y errores de la propia identidad, soporte del estilo. La dificultad de la mujer argentina para encontrar su propio estilo personal se proyecta en la dificultad de toda la sociedad para poder delinear el estilo nacional en moda. Para entender las dificultades al delinear el estilo nacional hay que entender el tema de la inseguridad, cuyo origen entre sus principales causas está dado históricamente por el profundo impacto que en la sociedad argentina causó la inmigración masiva de ultramar que se dio entre 1870 y 1930.