
Comprar por internet tiene su riesgo: nunca sabés si lo que pediste te va a quedar bien. Seguro más de uno abrió el paquete y sintió decepción. El talle no coincide, la prenda no luce igual o simplemente no encaja. Frente a esto, la tecnología empezó a meterse en el juego: llegaron los probadores virtuales. Y la marca Dignos ya lo está usando.
¿Cómo funciona? Con realidad aumentada y sistemas de visión por computadora. Así, la prenda o el accesorio se proyecta sobre la imagen del usuario en tiempo real. No se trata solo de un efecto llamativo, sino de una ayuda concreta para elegir mejor.
Con esta apuesta, Dignos deja de ofrecer únicamente un producto. Propone una experiencia distinta que busca resolver un problema real de los compradores online y, al mismo tiempo, fortalecer la confianza entre marca y cliente.
De un click a una experiencia: así funciona el probador virtual
¿Cómo funciona el probador virtual? La inteligencia artificial procesa información compleja de manera rapidísima, eso ya lo sabemos. Y ahora suma que, a través de la cámara del dispositivo del usuario (celu, tablet, compu), el software va a escanear el rostro y el cuerpo del usuario para identificar formas, gestos, proporciones, etc. A partir de ahí —y basándose en un modelo 3D del accesorio, gafas o ropa— la IA lo va a proyectar con precisión en tu imagen, para que el resultado sea lo más realista posible.
Además, no solo se va a mostrar cómo te quedaría el producto, también te va a poder hacer recomendaciones personalizadas. ¿Y cómo hace esto? Analizando datos de quien vaya a comprar: formas, gestos, estilo, historial de compras, etc. Así el comprar se convierte en una experiencia personalizada.
En Dignos empezaron a utilizar esta tecnología porque el diseño y el ajuste son pilares fundamentales. Y al permitir que los clientes puedan ver cómo va a lucir el accesorio, gafa o la prenda que elijan, antes de comprarlo, los clientes quedan más contentos y las devoluciones o cambios bajan muchísimo.
Un cambio en la manera de comprar
Lo bueno del probador virtual es que no se queda en lo técnico. También habla de cómo cambió nuestra manera de comprar. Hace un tiempo, muchos dudaban en pedir ropa online. Hoy, casi todos lo hacen sin pensarlo, porque resulta cómodo elegir desde casa y esperar al mensajero.
El único problema era no poder probarse. La IA vino a cubrir justamente ese hueco. No reemplaza el local, pero se le parece: es como tener un espejo digital en el celular.
El valor de la confianza y la sostenibilidad
Otro de los beneficios del probador virtual es optimizar los costos y el impacto ambiental. ¿Por qué? Porque las marcas van a poder ir perfeccionando sus diseños en base a las preferencias de los clientes. Se va a evitar el derroche de telas y que miles prendas terminen en la basura.
Además, al ofrecer una experiencia de prueba honesta y precisa, Dignos muestra su compromiso con el cliente y se construye una relación de confianza. Y esto es lo que diferencia a una marca innovadora de la competencia en un mercado que está realmente saturado.
Esa confianza tiene un efecto directo: menos devoluciones, menos frustración y una mayor fidelidad.
De la teoría a la práctica
Pensemos un caso real: alguien que busca unas gafas nuevas. Antes, la única opción era ver fotos del producto en la web y tratar de imaginar cómo quedarían puestas. Ahora, con el probador virtual, la persona puede activar la cámara y ver las gafas sobre su propio rostro, girar un poco la cabeza, probar distintos colores o tamaños. La decisión se vuelve más fácil y también más entretenida.
Ese componente lúdico —jugar a probarse cosas sin compromiso— también es parte del éxito. Comprar ya no es solo una transacción, sino una experiencia en sí misma.
La experiencia humana en el centro de la tecnología
El probador virtual no reemplaza la compra física: la acompaña. Su propósito es sumar comodidad y acercar la experiencia del local al mundo digital. La IA cumple un rol de soporte, dando realismo y cercanía a lo que antes era solo una foto en la pantalla.
El desafío pasa por el uso que se le dé a la tecnología. En Dignos lo tienen claro: lo que importa no es el algoritmo, sino el vínculo que se construye con el cliente. El probador es, en ese sentido, una herramienta de confianza.
Lo que se viene
Si hoy permite probar ropa y accesorios, mañana también servirá para gafas, calzado, sombreros o maquillaje. La línea entre lo físico y lo digital se achica con cada avance.
Para marcas como Dignos, la clave estará en seguir creciendo sin perder de vista lo básico: detrás de cada usuario hay alguien que busca verse y sentirse bien. La innovación tiene sentido solo cuando mantiene esa cercanía.