El diseño de autor en tiempos de inteligencia artificial

Desde hace más de un siglo, cada avance tecnológico trae consigo la misma pregunta: ¿qué pasará con el trabajo creativo? Cuando las fábricas comenzaron a producir en masa, muchos pensaron que el arte manual iba a desaparecer. No ocurrió. Los oficios encontraron la forma de convivir con las máquinas, y de hecho, en muchos casos se fortalecieron.

Hoy de nuevo aparece esta duda con la aparición de la inteligencia artificial. Hay quienes dicen (y piensan) que es una amenaza. Para otros, es una gran oportunidad. En el diseño, la IA no compite con la mirada de quien crea, sino que actúa como un refuerzo. Potencia. Y esto está sucediendo en la marca argentina de indumentaria, gafas y accesorios, Dignos. 

La mirada única del creador

Al hablar del diseño de autor se habla de singularidad. No se trata solo de un objeto bien hecho, sino de la visión que transmite, de la historia que encierra. Esa impronta personal es lo que lo diferencia de cualquier producto hecho en serie.

En este terreno, la IA puede jugar un rol interesante. En lugar de “robar” espacio, libera al diseñador de las tareas más mecánicas. Así, la mayor parte de la energía se puede invertir en lo que realmente marca la diferencia: la creatividad.

La marca Dignos construyó su identidad sobre el valor de lo artesanal. Sus piezas transmiten exclusividad y al mismo tiempo aprovechan la tecnología para optimizar procesos internos. Esto les da a los diseñadores un margen mayor para trabajar en detalles, probar nuevas combinaciones de materiales o explorar ideas nuevas. 

Cuando la máquina sugiere

La inteligencia artificial sería una especie de musa. Es decir, un diseñador va a poder alimentar un algoritmo con bocetos, texturas o palabras y, a partir de ahí (y en segundos) va a recibir muchísimas propuestas. No todas les van a servir, pero seguramente serán disparadores para crear nuevos diseños.

Este tipo de “ayuda” va a acelerar lo que hasta el momento requiere semanas de prueba y error, además de desechos de telas. Además, el algoritmo va a poder anticipar cómo se va a comportar, por ejemplo, un tejido frente al uso o a la exposición al sol, o cuánto va a resistir si es acabado con uno o otro tratamiento, con diferentes telas, etc. 

 

Para marcas como la de Dignos, que buscan cuidar los recursos y evitar los desperdicios, la inteligencia artificial ocupa un lugar clave porque funciona como laboratorio virtual. O sea, se evita gastar material en pruebas fallidas. El diseñador va con más seguridad a la hora de avanzar. 

La huella humana, siempre presente

¡Ojo! Esto no quiere decir que el “toque humano” se elimine o que deje de ser importante. Nada de eso. El efecto es el contrario, lo vuelve más evidente y auténtico.

Estamos completamente sumergidos en un mundo repleto de imágenes digitales y productos masivos. Y por esto, la autenticidad está tomando mucho protagonismo. Los consumidores buscan algo más que objetos: algo que cuente una historia, una propuesta con sentido. Una marca que los represente. 

La IA puede sugerir, dar opciones (colores, texturas, cortes, formas), pero es el autor el que va a decir si esa propuesta transmite algo o no, si representa lo que quiere mostrar la marca o no. Esa es la diferencia fundamental. 

Y otra vez aquí podemos poner a Dignos como ejemplo. Cada colección busca transmitir un espíritu, y la IA se usa para perfeccionar detalles técnicos o acelerar procesos, pero no para reemplazar la decisión artística. Esa decisión sigue siendo patrimonio del diseñador.

Exclusividad y tecnología

La producción en lotes limitados, sello distintivo de Dignos, encuentra un aliado inesperado en la inteligencia artificial. Al optimizar procesos, la marca puede mantener la exclusividad sin comprometer la calidad. El “hecho a mano” sigue siendo garantía de valor, solo que ahora cuenta con el respaldo de herramientas que evitan pérdidas de tiempo y de material.

Esto demuestra que la tecnología no necesariamente lleva a la masificación. También puede servir para reforzar la singularidad. Un producto único puede serlo aún más cuando detrás hay un equilibrio entre tradición e innovación.

Hacia adelante

Mirar hacia el futuro del diseño implica aceptar esta convivencia. No es un camino que excluya a las personas. Es un escenario donde la IA se suma como una herramienta, mientras que la creatividad humana sigue marcando el rumbo.

La clave estará en no perder de vista el propósito. La fascinación tecnológica puede ser poderosa, pero no puede opacar lo esencial: la emoción. Porque lo que distingue a una pieza de diseño no es que esté perfectamente calculada, sino que logre conmover.

Y esa capacidad, al menos por ahora, sigue perteneciendo al autor.