
Cambia, todo cambia. La manera en que usamos gafas, calzado y accesorios, también. Se transforma junto con nuestras rutinas. Entre reuniones virtuales, salidas presenciales y vidas atravesadas por lo digital, las marcas buscan crear piezas que se adapten a los distintos escenarios. La marca argentina Dignos es una de ellas: trabaja con diseño que une estilo y funcionalidad.
Accesorios que ya no se quedan quietos
Hasta hace algunos años, el mundo de los accesorios estaba dividido en categorías claras: lo formal y lo informal, lo que servía para un ámbito laboral y lo que se reservaba para el ocio. Esa frontera hoy es más difusa. Las rutinas cambiaron por completo: ahora trabajamos desde casa, pasamos a un café para una reunión, volvemos a conectarnos desde el celular, cerramos el día con una salida con amigos o amigas. En ese ir y venir, los accesorios dejaron de ser meramente decorativos para transformarse en piezas que nos acompañan en transiciones rápidas.
Las gafas, por ejemplo, dejaron de pensarse solo como una herramienta de corrección visual. Son, al mismo tiempo, un complemento estético, un escudo frente a las pantallas y un detalle que dice algo de la personalidad. El calzado atraviesa un proceso similar: ya no alcanza con que luzca bien; debe ser cómodo, adaptable y capaz de responder a contextos diversos.
La marca argentina Dignos (con boutique en Palermo) se está moviendo dentro de este terreno, pero con una propuesta que no busca encasillar. Sus diseños parecen pensados para acompañar un día que cambia de tono cada pocas horas, con accesorios que se sienten tan cómodos frente a la computadora como en una caminata urbana.
La nueva normalidad estética
Hablar de “nueva normalidad” suele remitir a la pandemia, pero en diseño significa otra cosa: la aceptación de que no hay un único escenario donde desplegamos nuestra identidad. Ya estamos en un mundo donde lo virtual y lo presencial se cruzan sin que exista una línea divisoria clara. Y eso, aunque no lo creamos, impacta de lleno en el diseño de accesorios.
Lo interesante es que la elección estética se volvió más consciente. La coherencia se volvió más valiosa que la ostentación. El accesorio perfecto es aquel que no obliga a pensar demasiado: encaja en la reunión de trabajo, pero también en la salida posterior.
Dignos interpreta este cambio con colecciones que dialogan entre lo clásico y lo actual. Hay marcos de gafas que podrían pasar desapercibidos en un entorno formal, pero que también suman carácter en una salida más relajada. Lo mismo ocurre con su calzado: piezas que privilegian la comodidad sin resignar diseño.
Del objeto al relato personal
La moda está funcionando cada vez más como un relato de identidad. No se trata de seguir tendencias que nos imponen, sino de construir la tendencia que a cada uno nos guste, nos represente. Y para esto, los accesorios tienen un rol a destacar porque con pequeños detalles pueden transformar cómo nos perciben los demás y cómo nos percibimos nosotros.
Por ejemplo, si usamos gafas con líneas limpias y discretas podemos transmitir profesionalismo y calma; mientras que unas con colores fuertes pueden reflejar audacia o energía. Y con el calzado también pasa algo similar: un par sobrio puede acompañar una jornada extensa sin llamar la atención, un diseño más arriesgado marca un gesto de diferencia.
Lo que Dignos pone en juego es esa capacidad de dar herramientas para narrarse. Su apuesta no es dictar qué debe usarse, sino ofrecer piezas que encajen en relatos distintos. Cada accesorio se convierte así en un fragmento de identidad en movimiento.
Tecnología y diseño al servicio de lo cotidiano
El cruce entre lo digital y lo presencial no solo afecta cómo usamos los accesorios, también cómo se diseñan. Hay herramientas —como el modelado en 3D o la inteligencia artificial— que permiten anticipar tendencias y ajustar calces antes de que un prototipo llegue a la mano del consumidor. También investigar con nuevos materiales.
Dignos incorpora estas tecnologías, no como un fin en sí mismo, sino como una manera de garantizar que lo que llega al usuario tenga la precisión técnica y la coherencia estética que la vida actual demanda. Un ejemplo de esto son las gafas: el uso de datos y simulaciones digitales permite crear modelos que no solo son atractivos visualmente, sino que también se adaptan mejor a distintas fisonomías.
La tecnología, en este sentido, se vuelve invisible: está detrás del producto, asegurando calidad y adaptabilidad, mientras la experiencia del usuario se centra en lo que realmente importa, que es cómo se siente y qué comunica.
Una vida en tránsito pide accesorios flexibles
Vivimos en tránsito permanente: de la pantalla al encuentro social, del trabajo remoto a la oficina, del descanso en casa a la salida improvisada. En esa dinámica, los accesorios ya no pueden ser piezas rígidas. Necesitan acompañar con fluidez, responder a múltiples exigencias y, sobre todo, ayudar a que cada persona se sienta coherente en su estilo sin importar el contexto.
Ese es quizás el mayor aporte de Dignos en la actualidad: entender que los accesorios no son un adorno aislado, sino parte de un ecosistema de vida en constante transición. Diseños que fluyen entre escenarios, que se adaptan a la persona más que al revés, y que en esa flexibilidad encuentran su verdadero valor.