Las tiendas de alta costura

Las clientas llegaban los jueves para estrenar los vestidos los sábados, paseando por Florida, almorzando en Harrods o en las noches del Colón. En el año 1930 nos mudamos a Florida 688, donde se empezó a hacer bautecouture en medio de un ambiente artdéco, como las convenciones de la época lo dictaban. Allí comenzó a desfilar todo Buenos Aires, pero en principio, sobre todo artistas y clase media, porque la clase alta traía todo directamente de Europa o compraba en Maison Carrau y en Saint Félix. Años más tarde en 1934 teníamos seis vidrieras adornadas una en cada color, en un petit hotel de Santa Fe y Esmeralda y dos mannequins vivants permanentes para mostrar a las clientas la ropa.

“Los modelos eran originarios de París, luego el taller, que llegó a tener ciento cincuenta y cinco cortadoras, los copiaba. La alta costura en toda esa época tuvo un gran auge, pero no había en el país creadores, éramos todos excelentes copistas, se copiaba todo directamente. En Buenos Aires había tanta práctica para la copia que a pesar de ser algo lento y difícil, acá se hacía rapidísimo. Llegaban los comisionistas trayendo las grandes colecciones de París y las telas y las mostraban a las modistas. En una noche llegamos a tener cinco cortadoras y un sastre copiando los modelos auténticos. Por supuesto siempre se decía la procedencia del traje. Las casas grandes, aparte de los comisionistas, viajaban a París donde era posible, antes de la Segunda Guerra Mundial, ir y volver en un barco como el Auguste por $1.800, cuando un vestido de alta costura salía $180. Después de cuarenta y seis años de haber vestido a las mujeres más importantes del país y de algunos países como Brasil y Perú, la casa cerró en 1962.”

Jean et André eran dos hermanas francesas que llegadas al país después de la Primera Guerra Mundial, se casaron en Buenos Aires y abrieron su casa de modas donde pusieron en práctica las mismas técnicas que habían aprendido en Paquin de París, donde trabajaban. La casa de alta costura estaba en Florida (donde actualmente está la galería Larreta) y junto a ella “París Sport”, donde hacían lo que ahora llamamos prêtàporter. Cerraron en julio de 1959.

Anteriormente, alrededor de 1910, se instaló la gran casa “Moussion” de Callao y Sarmiento, con vidrieras por ambas calles, tradicionalmente adornadas por espléndidos vestidos de disfraz en la época de carnaval. Recibía toda su ropa de Europa, pero en su taller se los rectificaba y terminaba. En cuanto a los comienzos de “Henriette”, Gladys Georgette su actual Directora de Modas nos cuenta: “Las cuatro hermanas Schwartz, Sarina, Enriqueta (que le dio su nombre a la casa), Eva y Zulema, hijas de un peletero rumano, habían nacido en Constantinopla, llegaron a Buenos Aires a principios de siglo donde nació en 1908 la quinta hermana: Nona.

Sarina se sentía espléndida hablando y relacionándose, ella le hizo el nombre a la casa. Por una relación del marido tuvo que alojar en su casa y acompañar en su recorrida de ventas a una de las comisionistas que venían de París. No sabía coser, pero tenía muy buen gusto, por lo tanto, le comentó al marido su interés por hacer lo mismo que la comisionista, pero viajando ella a París a buscar la ropa. Entonces el marido le dijo: ‘Bueno, Sarina, pero no vas a ser la petite couturière, vas a ser lo importante en la moda de Buenos Aires’.

“Sarina fue a París y se instal6 en la casa de sus parientes políticos, comenzando a relacionarse con muchísimas argentinas en Francia, tanto en Deauville como en París, así como también cuando viajaba en los famosos barcos, sobre todo el Cap Arcona, donde viajaba la sociedad. La casa se fundó en agosto de 1918 en un negocio que alquilaron en Arenales. Eva era la única que sabía coser, entonces hizo algo y lo puso en la vidriera, pasó por la calle Adela Lynch de White acompañada por su madre, le gustó y lo compró, convirtiéndose en nuestra primera clienta. Empezaron a tener tanto éxito que abrieron un taller que llegó a tener 200 empleadas, en su momento de gran auge, tuvieron también su momento de crisis en el 30, cuando la depresión se sintió muchísimo. Pero la casa en sucesivas mudanzas se fue agrandando cada vez más, incorporando a Nona como socia.

Me acuerdo del éxito tremendo de un vestido que Nona compró, porque lo tenía puesto una vendedora de la casa de modas de París. Cuando la vendedora le preguntó: ‘Madame, ¿qué le gustó?” hay muchas cosas, pero, ¿sabe?, el que más me gustó es el que usted tiene puesto.’ ‘; Oh! Madame, ése no es …’ Y ése fue el que tuvo el éxito más grande. Nona siempre decía: ‘No hay una moda argentina, por más que aquí mucha gente que está en la moda se considera creadora. Nosotros somos copistas. “Con novias empezaron en 1937 y el primer vestido que le dio nombre a Nona fue el de Malena Nelson de Blaquier. Después de ella desfiló toda la sociedad: Adela de Pereda, Elena Peña Unzué de Alzaga Unzué, Dulce Liberal de Martínez de Hoz, Teresa Hume de Anchorena, famosas por su elegancia. También artistas como Paulina Singerman y Delia Garcés, y mujeres de políticos: acá compraba Regina Pacini de Alvear y fue nuestra clienta Eva Perón. Además, hacia principios de la década del 50, comenzamos a vestir a las mujeres de los industriales. “Nona falleció en 1980 y la casa Henriette es la única que, habiendo sido fundada en 1918, funciona en Buenos Aires desde aquella época en forma continuada.”